¿HAY UN LÍMITE DE EDAD PARA VIAJAR EN BICICLETA?

De sobra son conocidos los beneficios de la actividad física sobre la salud y cada vez son más frecuentes casos de personas longevas que realizan verdaderas proezas a nivel físico. Sirva de ejemplo el hombre de 90 años que recorrió la distancia de Kentucky a Florida en trike.
 
Así que cabe preguntarse: ¿dónde está el límite del cuerpo humano? Quizás sea una pregunta sin respuesta, habida cuenta de los progresos de la ciencia hoy en día. Sí sabemos que en un futuro la esperanza de vida se alargará y que cada vez serán más frecuentes casos como el anterior. A nosotros nos quedó claro después de conocer a la siguiente viajera:
 
Ethel Mc Donald,  americana de 76 años. Viaja en bicicleta con alforjas al más puro estilo cicloturista y es sobre todo una amante con los dos pedales, por eso viste pendientes de bicicletas.
Familia Supertramp con Ethel McDonald
La conocimos el pasado año cuando se puso en contacto con nosotros a través de la comunidad Warmshowers para pasar una noche en nuestra casa. Venía desde Burdeos y la primera impresión que nos causó fue la de que estábamos con una mujer muy especial. Bajo su frágil aspecto físico se escondía una persona abierta a las nuevas tecnologías, receptiva a todo cambio e incansable descubridora de lugares y momentos. Se nos pasó por la cabeza que intentaba apurar sus últimos años de vida, pero nada más allá de nuestra imaginación. Ella tenía un plan y con completa seguridad afirmaba que regresaría a junto nuestra un año después para completar el recorrido que aun le faltaba. Habló con tanta determinación que no lo dudamos.
 
Y regresó. La recibimos con los brazos abiertos. Nos daba una lección con su tesón e ilusión por la vida. Estuvo una noche más con nosotros y a la mañana siguiente la acompañé unos kilómetros en la salida de la ciudad. Pedaleaba a un ritmo fuerte. Quizás era yo que la subestimaba, pero no volveré a cometer ese error con nadie. Me dejó impresionado de la fuerza con la que afrontaba el camino a pesar de las continuas subidas que había que afrontar. Se convirtió en un claro ejemplo de superación para nosotros y nos reafirmó en el dicho de que quien quiere puede.
Y así, después de unos kilómetros me despedí de ella. Su camino se dirigía ahora a Portugal. Antes de marchar me dejó una frase para el recuerdo: «You have a lot of time to travel» Lo recibí como un sabio consejo para reflexionar, pues tiempo hay, aunque sabiendo aprovecharlo se puede hacer lo que uno sueña independientemente de la edad que se tenga. 

 

Ethel McDonald y la Familia Supertramp
Ethel preparándose para tomar una foto.

 

La despedida

Hasta pronto Ethel. 

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